Un hombre de 39 años fue remitido a nuestra unidad por una herida abierta tras una quemadura que le ocurrió 6 meses antes de su ingreso en la Unidad de Quemados. El paciente no presentaba comorbilidades y presentaba heridas en el cuero cabelludo, el cuello, la espalda, ambos brazos y ambas manos, además de quemaduras dispersas en ambas piernas y el tórax. El área quemada se evaluó en un 42% de la superficie corporal total.
Tras 6 meses de tratamiento, la única zona que no cicatrizó fue la espalda. Múltiples frotis con pus y biopsias de la herida no mostraron crecimiento bacteriano, y la histología múltiple mostró la presencia de tejido de granulación. En los meses siguientes, se realizó una combinación de diversas técnicas quirúrgicas para mejorar la herida que no cicatrizaba en la espalda, incluyendo debridamientos múltiples, apósitos con iones de plata, dermis artificial con terapia de presión negativa, factores de crecimiento derivados de placas e injertos de Meek. Todos los procedimientos quirúrgicos resultaron infructuosos, por lo que se creó un equipo integrado por especialistas en quemaduras, cirugía plástica y dermatología para gestionar la situación. El equipo decidió tratar la herida que no cicatrizaba en la espalda con un tratamiento conservador mediante curas alternadas con una combinación de corticosteroides, antifúngicos y sulfonamidas. Ocho meses después, el paciente fue dado de alta con un 9% de heridas abiertas en la espalda. Tras 7 meses de alta, el paciente reingresó con un 9% de heridas que no cicatrizaban en la espalda.

Con base en estas consideraciones, el equipo decidió tratar al paciente con la tecnología de microinjertos Rigenera, basada en la aplicación de una suspensión de microinjertos autólogos, mediante procedimientos de inyección y pulverización.

Seguimiento clínico
Se observó una remisión inicial de las heridas un mes después de la primera aplicación, con cierre de áreas pequeñas y remisión en áreas extensas. A los 30 días, se realizó una segunda aplicación de microinjertos y se evaluó el cierre de la herida a los 2 meses. A los 30 días de la segunda aplicación, se realizó una tercera aplicación de microinjertos y se observó la progresión del proceso de cicatrización de la herida a los 4 meses. Observamos una cicatrización completa a los 6 meses de la primera aplicación de microinjertos, reportando una mejora en el cierre de la herida también a los 12 y 24 meses. No reportamos efectos secundarios ni complicaciones durante los procedimientos ni en los cambios posteriores.
Discusión A pesar de la limitación de un reporte de caso, la tecnología de microinjertos puede ofrecer una alternativa válida para cerrar heridas difíciles, como quemaduras que no responden a los abordajes quirúrgicos existentes, y tratar casos sin resultados decepcionantes, como con láminas de células cultivadas. Sugerimos que este enfoque puede ser beneficioso y útil para aquellos pacientes cuyos injertos de piel han fracasado previamente o en pacientes con heridas abiertas de larga duración.